martes, 25 de octubre de 2011

"Joaquina Sánchez"

Las tablas locales están de plácemes. Las puertas del Teatro Nacional, un verdadero templo para todos los que hacemos vida por y para la escena, han sido reabiertas. Construido por orden del presidente Cipriano Castro, esta edificación de estilo predominantemente francés, que tuvo al arquitecto Alejandro Chataing como artífice, subió su telón por primera vez en 1905. Pinturas de Antonio Herrera Toro y esculturas de Miguel Ángel Cabré integraron el diseño original. Grandes compañías internacionales de ópera y zarzuela deleitaron al público caraqueño hasta bien entrado el siglo XX. Durante los años 80 albergó a la Compañía Nacional de Teatro, bajo la dirección de Isaac Chocrón, período en el que se mostraron importantes montajes. Ha pasado por anteriores restauraciones en los años 1942, 1967 y 1992.

La obra “Joaquina Sánchez” del dramaturgo César Rengifo (1915-1980), para muchos el padre del teatro moderno venezolano, fue la elegida para reabrir sus puertas una vez más el pasado sábado 16 de julio, con remozado vigor y sembradas expectativas. Bajo la versión libre y dirección general de Ibrahim Guerra, a la voz de “¡Las siete y serenoooo!” un pregonero anuncia el inicio de esta historia sobre libertad, traición e ideales. Joaquina Sánchez era esposa de José María España, impulsor junto a Manuel Gual de un movimiento proto-independentista a finales del siglo XVIII. Pero además de apoyar como mujer a España en su movimiento subversivo, funge a su lado como un alzado más y participa activamente en la organización secreta de la lucha. En una reinvindicación de la figura femenina muy poco común en la dramaturgia occidental, Rengifo enzalza a la Joaquina madre, a la Joaquina esposa y a la Joaquina rebelde.

El montaje de Guerra destila, además de un profundo respeto por el autor (con quién trabajó varios años) una marcada poética teatral. La acertada participación especial del primerísimo actor Carlos Márquez quedó en evidencia cuando apenas entró a escena, y antes de decir palabra alguna, recibió un emocionado y largo aplauso. Jennifer Flores como Joaquina, la Vito Lonardo como el Corregidor, Alejandro Corona en el papel del Comandante Vásquez, hicieron llave con un equilibrado elenco que mezcló juventud y trayectoria. La dirección musical de Julia Carolina Ojeda brindó el acento preciso al espectáculo. La respuesta del público fue tal, que las dos únicas funciones pautadas inicialmente, se convertirán en una temporada durante todo julio y agosto. ¡Ahora, a mantener esas puertas abiertas!

Columna publicada el 19/07/2011 en el diario El Nuevo País

"Por el camino de los Santos"

A lo largo de la calle principal del pueblo cientos de personas ondeando banderitas forman en ambos lados de la calzada un pasillo humano que refleja alegría, esperanza y fe. Arreglos con globos multicolores adornan las fachadas, y en la puerta principal de cada casa, de cada negocio, se erige un pequeño altar y alrededor de éste, la familia y amigos esperan el inminente cortejo. Escapando desde las ventanas, abiertas de par en par, o aullando en improvisadas “minitecas” instaladas en la acera, distintas músicas (contradictoriamente profanas la más de las veces) resuenan estridentemente. A lo lejos, se escucha la distorsionada voz de unos parlantes anunciando la entrada: ha llegado San “fulanito” o la Virgen de “tal”. A lo largo del año, en las distintas regiones una extensa fila de deidades salen del templo y pasean por las calles en una visita a sus devotos. Estas procesiones tienen en sus ritos, bailes y musica la una guía propia para la adoración y que constituye en sí misma una puesta en escena.

De esa simbiosis perfecta entre religión y arte popular nace “Por el camino de los Santos”, espectáculo que la Fundación Compañía Nacional de Danza llevó a la sala Rios Reyna del Teatro Teresa Carreño los pasados días 07 y 08 de julio. La Gaita de Tambora a Santa Lucía y los Vasallos y promeseros de San Benito de Bobure (Edo. Zulia), la Parranda de San Pedro (Edo. Miranda), los promeseros de San Pascual Bailón (Edo. Cojedes), el Tamunangue en honor a San Antonio de Padua (Edo. Lara), los Giros de San Benito (Edo. Mérida), el sangueo y golpe de tambor al San Juan Bautista de San Millán (Edo. Carabobo), los Pastores del Niño Jesús (Edo. Aragua) y la participación especial de las Voces Risueñas de Carayaca (Edo. Vargas); conformaron el cartel que durante casi dos horas ofreció un recorrido por las principales ofrendas celebradas en nuestro país, llevadas a escena por sus cultores y promeseros originales. Más de cien artistas, entre bailarines y músicos, se alternaron en un crescendo de jolgorio y fervor. Las imágenes benditas recibieron culto y aplauso en una fiesta-liturgia vivificada por los ritmos del Chocho, Ajé, Misericordia y Sangorongó de los Chimbanguéles zulianos, intercalados con galerones y zapatea`os cojedeños, y golpes de tambor mirandinos, entre otros. Para la mayoría de las agrupaciones, era la primera vez que se presentaban en este teatro, lo que le dio una significación especial. ¡Alabado sea el telón!

Columna publicada el 12/07/2011 en el diario El Nuevo País

"Diablos Danzantes de Corpus Christi"

Estos días de junio traen consigo una manifestación fundamental dentro del patrimonio cultural que nos identifica: los Diablos Danzantes del Corpus Christi. Aunque los más conocidos son los de la población mirandina de Yare, ésta expresión religiosa de profundo carácter teatral que en la actualidad suma unos cinco mil portadores, se celebra también en los estados Vargas (Naiguatá); Carabobo (San Millán y Patanemo), Aragua (Cata, Cuyagua, Chuao, Ocumare de la Costa y Turiamo); Guárico (San Rafael de Orituco) y Cojedes (Tinaquillo).

El orígen de estos ritos se remonta a mediados del siglo XVII y está vinculado a las extensas haciendas de cacao, caña de azúcar y café. A lo largo de su evolución se han afianzado rasgos propios de la interacción de las culturas indígena, europea y africana, por lo que hoy día podemos identificar en cada uno de los elementos que la componen evidencias de tal sincretismo. Su organización en Cofradías data de los siglos XVII,XVIII y XIX, es jerárquica siendo el Capataz, Capitán o Diablo Mayor la máxima autoridad; y están conformadas principalmente por varones, aunque en algunas las mujeres participan bien como danzantes, bien como colaboradoras en las fases de preparación. Para recrear el triunfo del Bien sobre el Mal, estos “promeseros” realizan bailes rituales que significan la rendición de los Diablos ante el Santísimo Sacramento. La utilización de máscaras alegóricas al Maligno, animales y otras representaciones; un vestuario generalmente multicolor -salvo Yare en donde prevalece el rojo vivo y Tinaquillo donde la combinación rojo-negro acaricia la retina-; accesorios como cascabeles, cencerros, lazos, campanas, pañuelos blancos, reliquias, crucifijos, y demás; y una maraca en la mano derecha (reminiscencia de rituales chamánicos) se integran en diversas expresiones de carácter profano y sagrado. La teatralidad es incorregible, maravillosa, y abarca desde improvisaciones, secuencias de pasos en cruz, ejecución musical en vivo, con instrumentos de cuerda y/o percusión (de franca influencia africana); hasta personajes como el Arriero, Perrero o Diablo Suelto quién vigila a los danzantes, o la Sayona, mujer del Diablo y mamá de los niños promeseros o “diablitos”; y la personificación mismísima del Diablo, danzando en retroceso, sumiso y penitente.

Este año se ha elevado ante la UNESCO la solicitud para ser reconocidos como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, ¡que las maracas suenen y el Santísimo lo conceda!


Columna publicada el 20/06/2011 en el diario El Nuevo País

Acto Cultural

Y he aqui que la Junta Directiva de la Sociedad Luis Pasteur (antes, Sociedad Heredia) para el Fomento de las Artes, las Ciencias y las Industrias de San Rafael de Ejido, se prepara para escenificar una pieza cuya autoría está firmada por el mismìsimo presidente de la Sociedad antes mencionada, el señor Amadeo Mier, y cuyo título “Colón, Cristobal, el genovés alucinado” da cuenta de que el reto que se autoimpuso el descubridor escondía límites que éste no podía ni sospechar. Además del autor, completan el avezado elenco los demás miembros de la insigne junta:Hermina Briceño, viuda de Petit: Vocal,Antonieta Parissí: Vocal Auxiliar, Purificación Chocano: Secretaria, Cosme Paraima: Vicepresidente; y el Secretario, Francisco Xavier de Dios, quien al inicio de la ceremonia, y obedeciendo las estrictas responsabilidades de su cargo, deposita el acta y la declara inaugurada:

- Francisco Xavier: ¡Se declara inaugurada la ceremonia!-.

E iniciada queda así, no sólo la irrenunciable labor de la Sociedad, sino también una de las obras de teatro fundamentales en la historia de la dramaturgia contemporánea venezolana “Acto Cultural”, del no menos fundamental José Ignacio Cabrujas. Héctor Manrique y su Grupo Actoral 80, llevan a escena esta pieza que como toda la obra Cabrujiana hace una radiografía de lo que somos como identidad, o como muchas veces se ha dicho, mientras buscamos identidad.

Estrenada en 1976 por el Nuevo Grupo, en las líneas de este “Acto Cultural” conviven tres planos que desde el humor peculiar de Cabrujas, apuntan todos en la misma dirección: esa risa nerviosa del espectador encubriendo el drama propio que salta desde el escenario. En un primer nivel el espectador que va a ver la obra del GA80, en realidad va a presenciar el intento de puesta en escena de la obra escrita por Amadeo Mier, difuminándose la línea divisoria entre el tiempor real y el tiempo escénico. En segundo plano, Colón y el resto de los personajes de su historia, representados por los miembros de la Sociedad, y en el tercer plano, la vida interna de éstos seis miembros que a lo largo de la pieza queda al desnudo a través del efectivo distanciamiento que Cabrujas aplica. Teatro dentro del teatro, personajes angustiados, costumbristas pero no caricaturizados, que si hoy vuelven a escena no es por casualidad. La historia de la pieza se desarrolla en la época de la dictadura Gomecista. En los tiempos de su estreno, el país flotaba en la bonanza petrolera (al parecer nuestra cíclica maldición) del primer período de CAP; y hoy día la pertinencia no puede ser justicieramente descrita, sino descubierta, sentado en la butaca, masticando lo que desde el escenario se nos lanza.

Samantha Castillo, Melissa Wolf, Angélica Arteaga, Juvel Vielma, Daniel Rodríguez y Juan Vicente Pérez conforman el joven elenco que los sábados y domingos a las 04:00pm en el Teatro Trasnocho dan vida a esta pieza, repetimos, fundamental en nuestra dramaturgia.

Columna publicada el 13/06/2011 en el diario El Nuevo País

jueves, 6 de octubre de 2011

"Teatro Negro de Praga"

El fin de semana del 28 y 29 de mayo se presentó una vez más en Caracas, y una vez más en el Teatro Teresa Carreño, el siempre aplaudido Teatro Negro de Praga con el espectáculo “La Bicicleta Voladora”. La agrupación Srnec Theatre, bajo la dirección general de su fundador Jiri Snerc, continúa después de cincuenta años de rodar por las tablas del mundo, ofreciendo éste particular arte escénico que a través del gesto y el juego entre la luz y la sombra desarrolla espectáculos vistosos dirigidos al disfrute de un público de edad heterogénea.


La técnica sencilla, pero visualmente deliciosa de esta propuesta consiste en un escenario tipo ”caja negra”, completamente a oscuras, y en el que se utilizan juegos de luces dirigidas para provocar la ilusión, cuando está realmente bien hecha, de objetos y personajes voladores, trucos de posiciones imposibles y hasta desmembramientos (más del tipo comiquita que de película de terror, no se alarme) como el que vimos en este espectáculo cuando el protagonista, el joven inventor Anzoleto, intercambia cabezas con Cupido en un acto desesperado de éste último a ver si aquél se deja seducir por las mieles del amor.


Y es que por ahí va la historia de la “La Bicicleta Voladora”: Anzoleto, fascinado por el vuelo de los pájaros, trabaja incansablemente en crear una bicicleta con la que pueda surcar los aires, y tan enfocado está en su empresa que no se fija en el amor que por él siente Consuelo, doncella asediada por las pretensiones del villano Orator. Cupido acude en ayuda de la desconsolada muchacha, y a lo largo del desarrollo de la trama intentará juntar a los enamorados.
Imágenes de fantasía, bailes de objetos, coreografías clásicas, una música incidental, que cómo la historia le exige, se antojaba por momentos empalagosa; construyeron una puesta en escena sencilla, equilibrada entre el uso de los artificios de la luz negra y el trabajo actoral, cuya interpretación se sustentó exclusivamente en lo gestual, prescindiendo por completo de la palabra.


Los actores invisibles, esos que ataviados completamente de negro dan vida a los objetos inanimados, mostraron su destreza al poner a bailar a unos alegres postes, hacer girar flechas y herramientas por los aires, animar a un simpático y escandaloso perro de peluche, elevar y hacer flotar a los actores y actrices, e incluso poner a volar, como era el sueño de Anzoleto, su enorme bicicleta del siglo XIX, época en la que está ambientada la obra y que se ve pulcramente reflejada en el vestuario. En definitiva, un espectáculo ameno y disciplinado.


La gira venezolana de esta agrupación nacida en la extinta Checoslovaquia los llevó además de la capital a las ciudades de Mérida el 31 de mayo, Valencia el 02 de junio, Barquisimeto 03 de junio, finalizando en Maracaibo el domingo 05.

Columna publicada el 07/06/2011 en el diario "El Nuevo País"

"Un tranvía llamado deseo"

Que una historia, clásica por demás del teatro universal del siglo XX, que se desarrolla en los Estados Unidos de los años cincuenta reviva en este 2011; que de Nueva Orleans se traslade a Caracas (o digamos a cualquier ciudad latinoamericana); que de ser su protagonista originalmente polaco pase a ser ahora un “brasileiro, meu cara”; que de una vecindad en el sureño Missisipi pasemos a un barrio con sabor y ambiente “reguetonero”; es que va la versión de “Un tranvía llamado deseo” que las agrupaciones Hebu Teatro y Teatro del Contrajuego traen al Espacio Plural del Trasnocho bajo la dirección general de Orlando Arocha.



Esta pieza fundamental del teatro contemporáneo, original del dramaturgo estadounidense Tenesse Williams, presenta la historia de Blanche Dubois, una aristócrata venida a menos que oculta escabrosos secretos, quién llega con sus maletas a casa de su hermana Stella, que hace tiempo ha abandonado el acartonado modo de vida heredado de su linaje y se ha casado con Stanley Kowalsky, un obrero tosco y dominante. El choque entre Blanche y su cuñado es una gran metáfora para el enfrentamiento de dos culturas, de dos formas de supervivencia. Para el momento en que fue estrenada la pieza (1947), el mundo acababa de salir de la Segunda Guerra Mundial y se respiraba por todo el orbe un nuevo orden en el que grandes sistemas dominantes iban desapareciendo para dar paso a una clase emergente. El obrero Kowalsky representa una moral y una cultura que empieza a hacer eclosión frente a Blanche, representante de un sistema moribundo y de cimientos arenosos.



La versión que hace Arocha, mantiene los nombres de personajes y lugares originales del texto, pero los desarrolla en un ambiente latino, cercano y actual. La puesta en escena mantiene una rica tensión-distensión que deja colar la duración de la pieza con ligereza. La escenografía en dos niveles, -elaborada en su casi totalidad con gaveras de cerveza Zulia- nos ubica de inmediato en el ambiente laxo y desprendido de cualquier barriada caraqueña. El conflicto entre dos mundos aparentemente irreconciliables, aparecen con todo el acento de lo popular y es fácilmente reconocible para el espectador. La acción se desarrolla con fluidez, en una acertada dinámica que alterna el drama y el humor en forma inteligente y ajustada. Diana Volpe en el papel de Blanche brinda una interpretación lúcida y honesta que logra conmover. Rossana Hernández, se entrega a su personaje, mostrando equilibrio y madurez en el rol de Stella. Ricardo Nortie, como el patán Kowalsky, se muestra desenfadado y engancha. El resto del elenco encabezado por Simona Chirinos, como siempre destacada en su rol, ofrece interpretaciones bien sustentadas, que por razones de espacio no podemos detallar como deseáramos.




Hasta el próximo 12 de junio tendrá oportunidad de ver esta versión “arrabalera” y sacar sus propias degustaciones.¡No le pase lo que a Blanche cuando dice “siempre he dependido de la amabilidad de los extraños”!




Columna publicada el 31/ 05/ 2011 en el diario "El Nuevo País"

martes, 31 de mayo de 2011

"Goya"

Prefiero que me quite el sueño Goya, a que lo haga cualquier hijo de puta”. Con esta premisa el director y dramaturgo español Rodrigo García desarrolla un mordiente monólogo en el que disecciona, como es habitual en sus letras, las fragilidades de una sociedad signada por el consumo y la enaltación de valores superficiales. El fundador de La Carnicería Teatro presenta la historia de un hincha del Atlético de Madrid que decide gastarse todos sus ahorros en una empresa singular: llevarse a sus dos hijos, de seis y once años, apertrechados de licor, cocaína y tortillas, e irrumpir a pedradas en el Museo del Prado para disfrutar las pinturas negras de Goya. Esta forma, subversiva, despojada, delincuencial, es para el personaje el “cómo” debería disfrutarse la pintura del artista y es desde acá donde se descubre el planteamiento del autor, contraponiendo el formalismo, lo ceremonial del claustro museístico, a lo vivaz y visceral del personaje, lo que es en definitiva una posición crítica sobre la sociedad, marcada por axiomas alienantes.

Pero cambiemos el hincha español por una ama de casa caraqueña y veremos que los senderos se tocan. Así lo presenta la gente de Teatro Forte que el pasado viernes 20 de mayo estrenó en la Sala José Ignacio Cabrujas su versión de “Goya”, bajo la dirección de Vladimir Vera. La línea discursiva y estética de la agrupación se mantiene en esta propuesta, apostando a la confrontación con el espectador, a la transgresión escénica y a textos de fina crudeza. Fédora Freites brinda una meticulosa interpretación, con sustrato y aplomo. Aunque en la arrancada dejó en evidencia el arropo de los nervios, paulatinamente fue apoderándose del personaje, del discurso y del público. Una pianista que brindó algunas notas durante la representación, y un asistente de escena que alternaba sus labores con el disfrute de una revista “para adultos” (ambos tras sendas máscaras del protagonista de “V” de Vendetta, acaso en un guiño de carácter subversivo) completaron la puesta en escena propuesta por Vera que además recurrió al video como medio expresivo. Así, pudimos ver en pantalla comentarios sobre el pintor español de la boca de personajes importantes del arte y la farándula nacional y algunos del medio artístico español.

Como marco escenográfico al montaje, una colección de fotografías de Nelson Garrido extraidas de la exposición SEXPO-MASTURBARTE, estrenada el pasado noviembre. Y resulta que -y esto me resulta absurdo e inaceptable- a la “directora artística” de Cultura Chacao, le causó demasiado prurito las imágenes de genitales y desnudos humanos, por lo que exigió la supresión de las fotos del montaje. Un rancio pensamiento decimonónico e inquisitorial obviamente se esconde en distintas ideologías. Como era de esperar, Teatro Forte no aceptó la censura y suspendió, después del estreno, la temporada de “Goya” en la Sala Cabrujas, yéndose con sus corotos (fotografías incluidas) a otra parte, por lo que desde el próximo 28 de mayo estarán en los espacios de la ONG (Organización Nelson Garrido) en Los Rosales.

Es aqui cuando uno vocifera ¡“Prefiero que me quite el sueño Goya, a que lo haga cualquier hijo de puta”!

Columna publicada el 24/05/2011 en el diario "El Nuevo País"