viernes, 18 de septiembre de 2009

"El porvenir está en los huevos"

Luego de tres años de estudio los jóvenes del proyecto de formación actoral “El Arte del Actor” que desde hace más de una década imparte el TET (Taller Experimental de Teatro), ven culminado su transitar académico con una muestra final cuya temporada abarcará del 04 de septiembre al 04 de octubre. La obra elegida para ello es “El porvenir está en los huevos” del dramaturgo francés, nacido en Rumania, Éugene Ionesco.

Enmarcada en el Teatro del Absurdo la pieza aborda el tema de la alienación desde la historia de dos familias burguesas, los Jacobos y los Robertos, quienes se empeñan en que sus hijos Jacobo y Roberta consumen su relación en pro de la perpetuación de la especie. Con este texto, Ionesco hurga en los paradigmas sociales y lo hace desde su llamada “célula fundamental”: la familia. Con violenta comicidad el autor desarrolla unos personajes que a las claras muestran la futilidad de la condición humana, que sucumbe en masa ante su autocreada cultura de masas. Ionesco escoge la confrontación para comunicarnos aquello que nos negamos a ver, oír y cantar; pero no lo hace apuntando al pesimismo sino a la liberación.

Y es desde ese espíritu que el director Guillermo Díaz Yuma aborda la puesta en escena para el trabajo con los graduandos del taller. La disparidad en el ritmo, la brusquedad en las formas, el uso de esa imagen que quizá nos haga cerrar los ojos por un milisegundo; mezclados con los correspondientes rasgos humorísticos propios de la corriente del Absurdo; convergen durante casi una hora en un espectáculo reflexivo y estéticamente integral. En lo actoral, los chicos respondieron con compromiso y entrega. El Jacobo creado por Claudio Laya y la Roberta de Vera Linares rondan con libertad el escenario logrando conmover y repugnar cuando es requerido. Manuel Chourio y Sara Valero representan a unos padres Roberto de naturalidad equilibrada. Del lado de los Jacobos, papá (Alí Rondón), mamá (Sabrina Tortora) y la hermana Jackeline (Yazel Parra) mostraron corrección en las formas, aunque el exceso puede acercarles a lo mecánico. El personaje del abuelo, interpretado por Paula Rodríguez, carece de fuerza y presencia escénica. Una divertida Abuela Jacobo (Areani Rondón) completa el elenco de esta pieza cuyas funciones los viernes y sábados a las 7:30, y los domingos a las 06:00 pm en el Teatro Luis Peraza replican que hay porvenir, ¡tanto en los huevos como en las generaciones emergentes!

lunes, 14 de septiembre de 2009

"A 2,50 la cubalibre"




Para hablar de “A 2,50 la cubalibre”, original de Ibrahim Guerra, se hacía forzosa y placenteramente necesario despojarse de las formas para darle paso a la simple tertulia. Así, llegando bien tempranito a la función, con el escenario vacío (que esta vez no es en un teatro si no en un bar), con gente yendo de acá para allá ultimando detalles, y -cómo corresponde- enarbolando tragos; el dramaturgo, director, productor y docente teatral lanza una primera perla: “a mi me fastidiaba el no poder fumar ni beber en una obra de teatro, yo era muy botiquinero, frecuentaba los bares de Prados de María; y de ese fastidio y esa afición nació la idea de crear una obra en la que se pudiera fumar y beber”.


“A 2,50 la cubalibre” recrea, o más que recrear, admite la vida de cinco prostitutas, cada una con una historia propia, que vienen a ser una mirada al universo femenino plagado de sinsabores, metáfora a su vez, de lo que somos como sociedad. Su estreno en el 1982 produjo no poca “roncha”. La pieza abandonaba los escenarios y se trasladaba al botiquín, literalmente. El público cambiaba las butacas por las mesas de pantry, y las actrices-ficheras le “martillaban” al espectador-bebedor su “bolívita pa 'la rockola”. Ruido, peleas de arrabal, obscenidades, olores, y sabores reales constituían el cocktail. Había nacido el Hiperrealismo en el teatro venezolano y latinoaméricano.


Dos décadas después, de la mano de Lazo Producciones y bajo la dirección de Luis Fernández, las miserias de las mesoneras de “El Acuario”, vuelven a escena para traernos una versión refinada de la pieza. El estreno fue el pasado 02 de septiembre en el Teatro Bar de las Mercedes, y presentó un menú de belleza y miseria mezcladas al dente con una soberbia y conmovedora actuación de Lourdes Valera; una honesta y sentida interpretación de Nohelí Arteaga; y la fuerza y oficio de Sonia Villamizar (aunque le falta ajuste en el acento colombiano, por veces se siente impuesto). Rosalinda Serfaty y Mirela Mendoza distan en interpretación actoral y preeminencia espacial del resto del conjunto. La puesta en escena muestra muchos elementos del realismo, más que del hiperrealismo, y promueve un cuidado en las formas que podría ir a contrapelo con la concepción original de la obra. La temporada, de jueves a domingo a las 08:00 pm, alternará un segundo elenco compuesto por Beatriz Valdéz, Mayra Alejandra, Alba Roversi y Elaiza Gil. En ambos les acompaña Mimí Lazo y Erika Santiago. ¡Salud, “concañero”!


miércoles, 2 de septiembre de 2009

"Bolívar, la gloria de un general"

Bolívar sigue siendo personaje. Ya sea histórico, cinematográfico, televisivo, literario o teatral, Bolívar se mantendrá en nuestro inconsciente (y en nuestro consciente) colectivo de una manera u otra, independientemente de los momentos políticos y sociales que vivamos. Es nuestro Quijote particular, tan querido como maltratado, tan idolatrado como vilipendiado. Como la sábila, Bolivar sirve para todo y para todos, según gusto y conveniencia.

Recuerdo hace unos años cuando con bombos, platillos y valla gigante en la autopista se anunciaba la película “Bolivar, The Liberator”, así, en inglés, derrochando aroma hollywoddense, tal como muchos ansiaban. Una ola de inversionistas aportaron su cuota en metálico. Sería la reinvindicación de nuestro héroe, que como todo héroe serio que se precie tendría su respectiva super-taquillera. Todo no pasó de una gran estafa. Bolívar sigue sin su gran película, ni hollywodense, ni venezolana. Pero cabe mencionar también experiencias enriquecedoras como el “Bolívar” de Rajatabla, escrita por José Antonio Rial y dirigida por Carlos Gimenez, pieza icónica con la que nuestro ilustre padre de la patria deambuló por los escenarios del mundo. O la “Simón” de Isaac Chocrón, que al igual que la de Rial, vió luz envuelta en las celebraciones del bicentenario del natalicio del Libertador, por allá en los 80.


Aquél Bolívar del Rajatabla se hizo piel en el actor Roberto Moll, y ahora, más de veinte años después, el Libertador vuelve a tocarle las puertas al intérprete para que sea su aliento en “Bolívar, la gloria de un general”, original de joven dramaturgo Juan Carlos Du Bouley, y llevada a escena por la agrupación Contratipo, bajo la dirección general de Dairo Piñeres. Luego de tres presentaciones en el Teresa Carreño, la obra viene a su temporada en el CELARG, del 03 al 27 de septiembre.


La propuesta, que se centra en los días finales del general Bolívar, busca presentar al personaje desde su parte más humana, hurgando en las desdichas de la gloria y el poder, y reviviendo también los sucesos más significativos de su vida y nuestra historia. Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, y cómo no, Manuela Sáenz, le acompañan en este viaje narrado en compañia de su fiel servidor José Palacios. Personajes históricos y dramáticos que se reúnen para acercarse al lado humano de un ser que saborea la inmortalidad. ¡Aúnque no tenga aún su película!

miércoles, 26 de agosto de 2009

"Paglia"

No hace falta el estruendo de la fanfarria. No hace falta la escenografía avasallante. No hace falta siquiera la palabra. En el reino del silencio el arte del actor se yergue y se hace tabla viva, teatro simple, crudo. Cuerpo y oficio por estrategia y un par de narices rojas como artilugio. Así, sencillo y contundente, el payaso nos devuelve la mueca de la vida trasmutada en sonrisa. He aquí la propuesta y argumento de “Paglia”, trabajo que desde Mérida nos trajo la agrupación Dramart, quienes desde el 19 al 23 pasados recibieron los aplausos del público en la Sala Horacio Peterson de la UNEARTE (antiguo Ateneo).

Dramart tiene ya varios años explorando nuevos temas y expresiones en trabajos como “Los 7 pecados”, “La alineación de los planetas” y “Leonce y Lena”. Esta vez apuestan por las técnicas del “clown” (payaso) para ofrecernos un encuentro con nosotros mismos (y acaso con nuestra infancia embaulada) a través de Elyo y Buba “protagonistas enmascarados que se presentan en diversas formas camaleónicas, burlándose de la tragedia del homo sapiens, sapiens, más sapiens…”.

La dirección general corre a cargo de Gabriel Torres Morandi, director invitado, venido del también merideño grupo Andróginos, quién establece una puesta en escena en la que prevalece un cuidado trabajo actoral que hace de la exigente técnica del clown un bocado que se degusta sin problemas, más aún, con desparpajo. Salvador Villegas y Leonidas Urbina interpretan sin fisuras a los dos compañeros que develan los quehaceres de su espectáculo diario a un público que ríe y comprende el punto en el que, como en el poema del gran Garrick del mexicano Juan de Dios Peza, risa y llanto pueden confundirse.

Completan el circo Yeraldine Arango en la realización del vestuario, Carlos Burgos en las asistencia de dirección, la fotografía de Amilcar Gualdrón; y la producción general de Irina Dendiouk, quién comparte además con el director los créditos en el diseño de escenografía y vestuario.

Para destacar, la buena afluencia del público durante los días de las presentaciones, en esta y las otras salas del complejo, producto del esfuerzo que las autoridades de la UNEARTE están desplegando para que la transición desde el antiguo Ateneo sea menos traumática; lo que tiene que augurar un positivo y necesario futuro en esta coyuntura. No se pueden seguir perdiendo espacios.

jueves, 20 de agosto de 2009

"El Jardín de los Cerezos"

Antón Chéjov nace en el seno de una familia sencilla en la Rusia de finales del siglo XIX. La quiebra del modesto negocio de su padre le lleva a escribir breves relatos humorísticos como medio de subsistencia. Logra graduarse de médico en la Universidad Estatal de Moscú, aunque su éxito como escritor y su debilitamiento debido a una tuberculosis contraída conspiraron para que dejara de ejercer la medicina. A la larga desarrollaría una obra y una técnica literaria que le ganarían el reconocimiento mundial como uno de los padres del naturalismo moderno. En 1886 se asocia a Konstantin Stanislavky, director y productor del Teatro de Arte de Moscú, y juntos llevaron a escenas títulos que se han convertido en clásicos del teatro universal. “El jardin de los cerezos”, última pieza escrita por Chéjov antes de sucumbir ante la enfermedad es uno de esos hitos.

La historia de una familia adinerada que pierde su fortuna al tiempo que sus siervos se vuelven prósperos es el marco inicial para una pieza que busca retratar los cambios sociales que se fermentaban en la Rusia de principios del siglo XX. Una inversión de roles antipática para una sociedad incapaz de asimilar los convulsionados cambios que se le imponen. Y una adaptación en la que sobresalen el erotismo, la lucha por el poder, la ambición por el dinero y la búsqueda del triunfo es la que la gente de Imaginarios de Venezuela, bajo la dirección general de Juan Souky, trae a la sala 1 del Celarg hasta el próximo 27 de septiembre; luego de su estreno en el teatro Classic Stage Company de Nueva York.

La vigencia del texto original permite su traslado a una actualidad que nos toca certeramente. Personajes cotidianos y fácilmente reconocibles dan fe, como consecuentemente ocurre en el universo de Chéjov, del fracaso de un entorno reaccionario que se resiste al cambio de papeles. Adolfo Cubas y Marialejandra Martin encabezan un elenco que cuenta además con las actuaciones de Virginia Lancaster, Gabriel Blanco, Adriana Romero, Nathalia Paolini, Giovanny García, Reinaldo Rivas y Víctor Romero. Las verjas para que visite este jardín, símbolo de lo irrecuperable, se abren los viernes a las 09:30 pm y domingos a las 08:00 pm.

jueves, 13 de agosto de 2009

"6to Aniversario Teatro de Cerca"

La agrupación Teatro de Cerca arriva a su sexto aniversario y lo celebra de la forma que más le hace feliz: haciendo teatro y haciéndolo de cerca. Es por ello que han diseñado una programación durante agosto y septiembre que incluye el remontaje de tres de sus piezas. “Arcalión”, original del dramaturgo merideño Stalin Gamarra Durán, y cuyo estreno mundial realizaran en el 2006; plantea una revisión a los prejuicios raciales desde la historia de una familia matriarcal cuya hija menor pierde la cabeza por Arcalión quién por su raza “tiene el color de las pesadillas”. Desde esta premisa se desata una historia de amor tumultuosa que bien recuerda a ese clásico de Rubén Blades que mientan “Ligia Elena”, solo que Arcalión no es trompetista si no poeta. La puesta en escena hace de este vendaval de intrigas y bajezas una tragedia bailable en la que a ritmo de danzón, cha cha chá, bolero y demás perlas de la música latinoamericana se revisan los eternos problemas de la vida en familia y los paradigmas sociales.

“Érase una vez un rey”, texto original del grupo chileno Aleph, cuenta las peripecias de tres recogelatas quienes un día deciden jugar a que uno de ellos será rey por una semana, divertimento que causará una ristra de graciosos enfrentamientos en la lucha por mantenerse en el poder. Esta pieza estrenada en el 2008, fue el primer montaje de TdC dirigido a un público infantil, aunque como ellos mismos expresan “es un montaje para toda la familia, en el que tanto los adultos como los niños se podrán identificar cada uno desde su propio universo”. Solidaridad, ecología y conservación, son los valores que se resaltan en esta puesta en escena cuyos elementos fueron construidos con material de reciclaje. Ambas piezas estarán en la Sala Rajatabla, del 8 al 16 de agosto, “Arcalión” los viernes y sábados a las 07:00 pm y domingos a las 06:00 pm; “Érase...” los sábados y domingos a las 03:00 pm.

Luego la fiesta se muda a la Sala Textoteatro del Teatro San Martín del 20 de agosto al 21 de septiembre con la temporada de “Hijo del rigor” (1984), del uruguayo Álvaro Aunchaín, cuyo título hace alusión a una expresión popular en el sur del continente con la que se designa a las personas que sólo hacen algo si se les castiga. Julio Filis es un joven con aspiraciones de boxeador que deberá esquivar los golpes que la vida le propina a su adultez como consecuencia de una infancia signada por el maltrato y la agresividad. El montaje busca impulsar la reflexión acerca de los paradigmas que rigen la formación impartida en nuestros hogares, entendiendo que los golpes no enseñan, si no que nublan la esperanza. La torta está puesta, sólo falta su compañía para apagar las seis velitas de TdC.

miércoles, 5 de agosto de 2009

"Jardin de Pulpos"

Estaba considerado altamente peligroso cuando no había hecho otra cosa que obras de teatro.” Así responde sobre las razones que lo llevaron a huir de la Argentina dictatorial de los años 70, el dramaturgo gaucho Arístides Vargas en una entrevista que le realizaran en el 2006. Y es que tanto su vida como su arte se vieron innegablemente signados por las cicatrices de la persecución en un régimen militar que dejó sembrados sangre y dolores; enrumbando la dramaturgia de Vargas a surcar en las tensas aguas de la memoria. Y es en esas aguas que trata de salir a flote José, protagonista de su “Jardin de Pulpos”, un hombre amnésico que llega a una playa de su pasado a reencontrarse con sus muertos con la esperanza de recuperar su memoria, cometido en el que le acompañará Antonia, la loca del pueblo.

Un espacio vacío con un piso cubierto de azules arenas, el juego entre lo onírico y lo real, títeres y cantos ancestrales, son los elementos de los que el director Costa Palamides echa mano para componer la puesta en escena de esta pieza que de la mano de la agrupación TEATRELA, rumbo a la celebración de sus 25 años, realizó una nueva temporada. La Sala Experimental del Celarg abrió sus puertas durante todo julio para dejar ver esta reflexión escénica que nos lleva a cuestionarnos el olvido y la pérdida de identidad, dejando siempre latente el peligro del desarraigo: “Esto ya no es una familia, sino un país donde los hermanos se dan puntapiés debajo de la mesa hasta sangrarse”, increpa el desmemoriado José. Y como bien le hace ver la loca Antonia, es imprescindible reconocer nuestro pasado para poder precisar nuestro presente (algo de eso ya insistía en decírnoslo nuestro José Ignacio Cabrujas).

Lamentablemente una falla técnica en plena función del pasado sábado dejó sin iluminación la Sala Experimental, pero la situación fue salvada con creces por la mística de un elenco conformado por Beto Benites, Eulalia Siso, Marisol Matheus, Nirma Prieto, Orlando Paredes y Oscar Salomón; quienes con la anuencia de los asistentes siguieron adelante dejando en claro que para que el teatro se dé hace falta sólo actores y espectadores. ¡Chapeau!