lunes, 28 de junio de 2010

"Muerte en directo"

En el espacio amplio y negro de un escenario sin aforo domina en el centro un baúl gris, en color y carácter, escoltado por un espejo fragmentado que dependiendo del ángulo desde donde se mire devuelve los rostros de los espectadores, de esos que sentados en las gradas se creen simples testigos de la ficción. Desde el principio el final está claro: asistimos a la última hora en la vida de una actriz que ha le ha dado puerta abierta al hastío y que ha decidido compartir con el público sus reflexiones, sus temores, sus cuestionamientos y además, ese disparo final que la libera de toda amargura. Asistimos pues a una “Muerte en directo”, texto original del consagrado dramaturgo español Guillermo Heras y que la gente del TET (Taller Experimental de Teatro) lleva a escena bajo la dirección general de Gladys Prince en la sala Horacio Peterson de UNEARTES hasta el próximo 13 de junio.

En este monólogo estrenado por el TET originalmente en el 2006, el autor, aplicando la fórmula del teatro dentro del teatro, desarrolla su tesis sobre el arte escénico, no ajena a la autobiografía, y extrapola las consideraciones teóricas sobre las técnicas y métodos de actuación a la vida misma estableciendo la analogía Teatro-Vida-Muerte. Los temores, las posiciones que a lo largo de nuestra existencia asumimos, las contradicciones y las decisiones que nos definen al final del camino, encuentran en la voz de esta protagonista suicida, una vía para exponerse abiertamente con la libertad que da el saberse a las puertas del silencio absoluto.

La puesta en escena ideada por Prince se sustenta en la interpretación de Alma Blanco, quién haciendo honor a su nombre, deja traslucir el espíritu derrotado del personaje, sin aspavientos ni melindres. Una música de fondo permanente se une a una iluminación densa en la construcción de un ambiente espeso, y como si fuesen las grietas de un dique, los fantasmas se van filtrando de a poco y se incrementan hasta llegar a la fatal resolución, que acaso en un guiño al espíritu de la tragedia griega, ocurre fuera de escenario.
Después del ruido seco del disparo, al espectador sólo le queda la certeza de una muerte anunciada, los fragmentos del espejo, ahora roto, que insiste en devolverles su propio rostro, y el gris baúl, que si se le antoja, bien pudiera fungir como metáfora del féretro final que a todos nos espera. ¡Uy, qué miedo!
Columna publicada el 07/06/2010 en el diario "El Nuevo País"

"A falta de pan, buenas son tortas"

Don Toribio es un sastre que quisiera pinchar con sus agujas a toda persona y asunto que le huela a gobierno. Narciso, uno de sus clientes y muy bien conectado con el recién estrenado gabinete, tiene amores ocultos con la hija de éste, Emilia. Para allanar el camino antes de la petición de mano, Narciso usa como estratagema la posibilidad de “recomendar” a su posible suegro para un nombramiento. Patriota como el que más, Don Toribio, ante la inminencia de convertirse en flamante ministro, da un brinco de acera que dejaría a muchos “pieles rojas” como tristes “caraspálidas” (sin alusiones, es simple argot western). Pronto comienza a afinar los detalles de su plan de gobierno, destacando por supuesto, la formas que tendrá para quedarse con buenas mascadas del erario nacional.

Este es el argumento de “A falta de pan, buenas son tortas”, comedia escrita por Nicanor Bolet Peraza (Caracas, 1838 - Nueva York, 1906) que el pasado jueves 27 presentó la gente de Teatrela a quienes acudieron a la Sala Experimental del CELARG, como parte de la programación de “El Teatro cuenta la historia de Venezuela en el Bicentenario, Ciclo de lecturas dramatizadas de teatro testimonial”; proyecto iniciado en marzo y que hasta noviembre presentará una selección dramatúrgica que busca reflejar el acontecer histórico de nuestro país, desde la conquista hasta hoy.
En “A falta de pan, buenas son tortas”, el autor -quién críticó duramente el período de Antonio Guzmán Blanco siendo al principio su partidario- hace una mordaz caricatura de nuestro histórico gûabineo ético, moral y político ( y eso que fue escrita hacia 1873, ¿se imagina si la escribiera hoy?); a partir de personajes tipo fácilmente reconocibles para el público de su época, y más aún para el actual.

La propuesta de Teatrela dejó de lado la lectura dramatizada y se lanzó de frente con un montaje sustentado en la confianza plena hacia los intérpretes. Con ese humor costumbrista e inteligente, propio de nuestros sainetes, la puesta en escena fluyó dejando entrever los nexos que entre nuestro pasado y nuestro presente nos definen como sociedad.

Con las 28 piezas teatrales que conforman la escogencia de este ciclo de lecturas pautadas para todos los jueves en la Sala Experimental del CELARG, se propone un recorrido que inicia en la época de la conquista, pasando por textos referentes a la Independencia, la Guerra Federal, la dramaturgia de los siglos XIX y XX, hasta llegar a la actualidad. Luis Britto García, Vicente Fortoul, César Rengifo, Néstor Caballero, Isaac Chocrón, Gliberto Pinto, Ugo Ulive, José Gabriel Nuñez, Gustavo Ott, Gilberto Agûero, y un laaargo etcétera que por razones de espacio no discrimino, son algunos de los dramaturgos cuyas obras pondrán el punto sobre la “i” en esta radiografía teatral.

Columna publicada el 31/05/2010 en el diario "El Nuevo País"

"Aquiles Nazoa"

Siguiendo la onda de la semana pasada, hoy dedicaremos el espacio a otro insigne cumpleañero en este mes de las flores y la cruz. La presencia de este escritor, periodista, poeta y humorista, nacido el 17 de mayo de 1920 en el humilde sector de El Guarataro es sinónimo de identidad venezolana y enaltecimiento de lo popular. Era hijo de un jardinero y una ama de casa, quienes le bautizaron con el nombre de Aquiles, acaso sin sospechar que al igual que el héroe griego, éste caraqueño de pura cepa, alcanzaría, por estos lares, el don de la eternidad.

Aquiles Nazoa es sin duda de los mayores exponentes de nuestra cultura popular, en el más preciado sentido de ambas palabras. Su origen humilde le llevó a ejercer distintos oficios, pasando por telefonista, vendedor de bodega, botones, aprendiz de carpintero, empaquetador; mas su inclinación autodidacta le llevó al ejercicio del periodismo y la literatura. Fue columnista en los principales diarios del país, así como colaborador y fundador de publicaciones claves de nuestra contemporaneidad como “Élite”, “El Morrocoy Azul” o “Fantoches”.

De seguir su cuerpo entre nosotros estaría sumando noventa años, y para celebrarlo la UNEARTE organizó una programación que arrancó el pasado 20 con la apertura de una exposición fotográfica, bajo la curaduría de Humberto Orsini; y a la que se le suman conversatorios y ponencias sobre el alma y obra de este maestro de las letras.
“Hogar dulce hogar”, pieza en la que el autor satiriza la vida en matrimonio, y “La Familia Tragaldaba”, que presenta las situaciones que se dan en la fiesta de petición de mano de la hija mayor de una típica familia caraqueña; fueron presentadas como lecturas dramatizadas bajo la dirección de Luis Domingo González en la Sala Horacio Peterson el viernes 21. Al día siguiente, en la misma sala, bajo el mismo formato y dirección se presentó “Byron a Misolonghi”, pieza que Nazoa escribió sobre la vida de un estudiante y actor de teatro que deja las tablas para enfilarse en la guerrilla venezolana de los 60, y encuentra la muerte a manos del ejército.
Sobre esta celebración el maestro Orsini manifestó: “A Aquiles por su permanencia en el tiempo, por haber amado tanto como amó Hans Christian Anderson, a Jenny Liyn, el ruiseñor de Suecia, por haber amado las cosas más sencillas, por haberle cantado a aquellos a quienes nunca nadie les cantó, por haber descubierto la grandiosidad de lo pequeño, por haberle cantado al perro callejero y a la astucia de la cucaracha, por haber creído en Charles Chaplin y en los poderes creadores del pueblo, por habernos hecho reír y llorar, y por haber logrado sin quererlo que lo amaramos y lo recordáramos eternamente” .

Columna publicada el 25/05/2010 en el diario "El Nuevo País"

miércoles, 9 de junio de 2010

"Proyecto Madre: Obras María"

Un nuevo capítulo de la investigación escénica sobre la familia iberoamericana que en el 2007 inició la gente del Teatro San Martín sale al ruedo con el estreno del “Proyecto Madre, Obras: María”. Luego de las tres sobre la figura paterna que hizo merecedor al “Proyecto Padre” del Premio de Teatro del Ministerio de la Cultura; esta nueva página asume el desafío de hurgar en la figura materna, lo cual no es poca cosa en una sociedad que como la nuestra tiene en la madre una imagen sacrosanta.

De una convocatoria a la que respondieron autores de Argentina, España, Chile, Italia, EEUU, México, Colombia, Martinique, y Venezuela, resultaron elegidas dieciocho piezas, a ser representadas en tres espectáculos cuyo personaje central se llama “María” y tiene una cicatriz en la cara. A partir de allí cada autor liberó su visión sobre la madre, sobre su impronta y sus influencias buenas, malas o regulares. En este primer capítulo de “Proyecto madre: Obras María” estrenado el pasado viernes 07 se reunieron los textos de Gianni Clemente (Italia) y Pilar G. Almansa, Diana I. Luque, Alejandro Rodríguez, Antonio Lafuente y José Manuel Lechado (todos españoles); y bajo la dirección de Costa Palamides se mostró una propuesta que satiriza a la madre desde lo poético.

Para la puesta en escena, Palamides retoma el concepto de elipsis cinematográfica (que aplicó en su propuesta del Proyecto Padre) y juega con el solapamiento de tiempo y espacio de las distintas historias que se mezclan. Así, una madre autoritaria, una madre adoptiva, una madre de alquiler, una madre abortiva, y demás arquetipos; confluirán en un planteamiento escénico que se balancea entre el humor y el dolor. La propuesta artística hace uso del blanco y una paleta de azules, tanto en el vestuario como en las sillas que, como elementos escenográficos, juegan acá un papel relevante y expresan el carácter simbólico y ritualista de la puesta.

María Brito, Nirma Prieto, Juliana Cuervos, Susana López e Ysandra González conforman un elenco equilibrado cuyas actuaciones conmueven y emocionan según sea el sentido de la escena. Las funciones se extenderán hasta el próximo 06 de junio todos los viernes y sábados a las 08:00 pm y domingos a las 06:00 pm.

Pídale permiso a su mamá y vaya, mire que “La mano que mece la cuna es la misma que rige el mundo”, (William Ross Wallace, poeta estadounidense).

Columna publicada el 11/05/2010 en el diario "El Nuevo País"

lunes, 17 de mayo de 2010

"La Juguetería"

La Compañía Teatral Prometeo de amplia trayectoria en nuestro país y siempre de la mano de su director y fundador Noel de La Cruz, vuelve por los fueros del teatro Infantil y presenta una nueva temporada de “La juguetería, espectáculo musical que vio su estreno en el 2009 en las salas del CELARG.

En “La Juguetería” se cuenta la historia de los abuelitos Paco y Paca quienes se van a descansar luego del arduo esfuerzo que les supuso trabajar en los toques finales de su obra maestra: nueve fantásticos juguetes que pondrán en venta al día siguiente. Pero, según reza una leyenda “al llegar la media noche, los juguetes cobran vida y comienza la fiesta”. Aunque esa fiesta se verá entorpecida por un par de malandrines que han tenido noticia de los grandiosos muñecos que encierra esta particular tienda, y deciden robárselos. Así veremos como toman vida en el escenario los personajes principales de cuentos universales como: La bailarina, El soldadito de plomo, La caperucita roja, El lobo feroz, Pinocho, El payaso Pin pin, El payaso Pon pon, La muñeca de trapo y una tierna gatita llamada Mini, todos confabulados para enfrentar el inminente peligro.

Esta obra, original de Rodolfo Valdez, presenta una puesta en escena respaldada con la música original de Víctor Morales y Julio Viso y sustentada en una estética que apuesta a la explosión del color. Una escalera, un cubo y un rectángulo, es todo el aparataje escénico utilizado, dejando en la interpretación los jóvenes actores el tuétano del montaje. Para el director, esta propuesta busca el rescate y la promoción de valores como la amistad, la solidaridad, la sinceridad; y busca incentivar tanto en niños como en los adultos la generación de reflexiones que aporten su grano de arena en el aprecio por la literatura, la música, la danza, y la poesía; lo que en un tiempo en el que los chicos se ven bombardeados por las nuevas tecnologías y la cada vez más indetenible penetración de los medios masivos, pone en la intención de la propuesta su dejo de moraleja.

Las puertas de “La juguetería” se abrirán desde el 01 de mayo hasta el 06 de junio en el Teatro Escena 8 de Las Mercedes, con funciones todos los sábados y domingos a las 03.00 pm.

Columna publicada el 04/05/2010 en el diario "El Nuevo País"

martes, 4 de mayo de 2010

"Señorita y Madame"

Hay obras que yo escribo y no las sé montar, esta es una de esas y necesito que la montes tú”. Asi de espontáneo el dramaturgo Gustavo Ott le entregó el texto de la pieza “Señorita y Madame” al director Luis Domingo González cuando en una conversación discutían qué proyectos llevaría a escena el Teatro San Martin este 2010. Como usualmente lo hace, Ott envió el texto a concurso antes de ser montado, y resultó acreedor del Premio 4ème Concours d`Ecriture Thèatrale Caraîbe 2009, competencia organizada por ETC Caribe, con el patrocinio del Fondo Internacional para la Cultura de la Unesco, Culture France, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia y el Ayuntamiento de París.

Señorita y Madame” narra la histórica y agresiva rivalidad que existió entre Helena Rubinstein y Elizabeth Arden, íconos de la belleza y la publicidad. De vidas y muertes casi paralelas, estas mujeres construyeron imperios industriales y financieros que se propagaron por el mundo a punta de feroces dentelladas entre ellas, sentando las bases del marketing actual. Ambas se casaron dos veces, y ambas la segunda vez con un príncipe. Ambas llenaron sus vacíos emocionales con manías. Ambas antepusieron los negocios a su vida personal. El casi siempre tomado por banal mundo de la belleza y los cosméticos, se expone en esta pieza para hablar del “exquisito vínculo entre el odio y la admiración”; y sirve además como excusa para contar el desarrollo de un convulsionado siglo XX marcado por guerras mundiales, holocaustos, crisis globales y el apogeo de la industrialización.

Un escenario dividido en dos que claramente separa a las protagonistas -que nunca llegan a tocarse ni a tratarse directamente- al fondo y a cada lado puertas que reflejan simbólicamente a ambos personajes, y cubos que mutan funcionalmente; conforman una propuesta escénica que apunta a la utilización de un espacio definido por el director como “esencial” sustentado en formas geométricas básicas. Esa búsqueda de la reducción también se evidencia en el elenco, cuyo virtuosismo le permitió a González dejar en seis actrices el desdoblamiento de toda una gama de personajes y tiempos que juegan a lo largo de la historia. La puesta en escena hurga en el carácter épico de la obra nutriéndose de lo brechtiano y del expresionismo.

Verónica Arellano en la piel de Madame Rubinstein y Valeria Castillo como la Señorita Arden, flanqueadas por Irabé Seguías, Mariana Alviárez, Jennifer Morales e Ysandra González conforman la troupé femenina que hasta el próximo 02 de mayo en la Sala del Teatro San Martin, estarán librando esta guerra de labiales que definió una época, reinventó el concepto de lo femenino, y le dió al mercadeo moderno las bases de lo que es. ¡Hay algo no tan frívolo detrás de las cremas antiarrugas!

Columna publicada el 27/04/2010 en el diario "El Nuevo País"

"Bicentenario"

El “Bicentenario” es el tema del momento y no es para menos. Dejando a un lado las pasiones políticas que de lado y lado pujan por arroparse con la interpretación de esta fecha que más se ajuste a sus gustos e intereses; lo cierto es que alcanzamos una celebración histórica. Como es de esperarse, desde hace rato vienen rodando por ahí representaciones teatrales alusivas a esta fecha patria. Por ejemplo, la pieza “Bicentenario 200” a cargo de la agrupación “Teatro Itinerante” ha estado girando en diversos espacios públicos de la capital, mostrando una representación de los hechos reales que aquel 19 de abril de 1810 azuzaban las todavía descongestionadas calles del centro de Caracas. Calles éstas que además de albergar las manifestaciones políticas de la sociedad colonial servían también de escenario para las representaciones teatrales de la época.

Por aquellos años la actividad teatral estaba fuertemente signada por rasgos políticos y religiosos; era practicamente un instrumento ideológico del poder, de ostentación de las clases altas y de evangelización de la iglesia. Aunque en las plazas se reunían las distintas clases sociales a disfrutar de los espectáculos, la organización de éstos la compartian las grandes familias y los militares: los pardos actuaban y de los comandantes salían las iniciativas. Por supuesto, al no existir los medios de entretenimiento actuales, el teatro se erigía como el esparcimiento por excelencia, y convocaba grandes cantidades de público.

El Teatro Coliseo fue el primero construido en Caracas, hecho que hay que agradecerle al Gobernador Manuel González de Navarra quién lo pagó de su propio bolsillo, y estaba situado entre las esquinas de Conde y Carmelitas. Tenía un aforo de 1500 personas, la entrada costaba un real y si quería una silla, pues vaya y pague otro real. En sus instalaciones actuó la primera actriz venezolana de que se tiene conocimiento: Ana María Pinelo, nativa de La Guaira. Las funciones eran a las ocho de la noche (igual que hoy, mire usted) y regían para la época ciertas normas inquebrantables: hacia 1793 se establece la separación en el patio entre hombres y mujeres, luego el Ayuntamiento en 1798 dicta que nadie podrá usar sombrero durante la representación. Tampoco se podía gritar durante la función, y mucho menos a los actores, asi se equivocaran. En los palcos, de uso exclusivo para los mantuanos, la cosa era más relajada, pudiendo juntarse hombres y mujeres, y quedarse con su sombrero puesto si les daba la gana. Luego del 19 de abril los patriotas asumieron el control de las actividades teatrales.

El Teatro Coliseo fue destruido por el terremoto de 1812 y quedaron suspendidas sus actividades durante la Guerra de Independencia. En lo sucesivo las representaciones dramáticas fueron en cierta medida sustituidas por actos cívicos y políticos. ¡Me suena, me suena!


Columna publicada el 20/04/2010 en el diario "El Nuevo País"