martes, 4 de mayo de 2010

"Señorita y Madame"

Hay obras que yo escribo y no las sé montar, esta es una de esas y necesito que la montes tú”. Asi de espontáneo el dramaturgo Gustavo Ott le entregó el texto de la pieza “Señorita y Madame” al director Luis Domingo González cuando en una conversación discutían qué proyectos llevaría a escena el Teatro San Martin este 2010. Como usualmente lo hace, Ott envió el texto a concurso antes de ser montado, y resultó acreedor del Premio 4ème Concours d`Ecriture Thèatrale Caraîbe 2009, competencia organizada por ETC Caribe, con el patrocinio del Fondo Internacional para la Cultura de la Unesco, Culture France, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia y el Ayuntamiento de París.

Señorita y Madame” narra la histórica y agresiva rivalidad que existió entre Helena Rubinstein y Elizabeth Arden, íconos de la belleza y la publicidad. De vidas y muertes casi paralelas, estas mujeres construyeron imperios industriales y financieros que se propagaron por el mundo a punta de feroces dentelladas entre ellas, sentando las bases del marketing actual. Ambas se casaron dos veces, y ambas la segunda vez con un príncipe. Ambas llenaron sus vacíos emocionales con manías. Ambas antepusieron los negocios a su vida personal. El casi siempre tomado por banal mundo de la belleza y los cosméticos, se expone en esta pieza para hablar del “exquisito vínculo entre el odio y la admiración”; y sirve además como excusa para contar el desarrollo de un convulsionado siglo XX marcado por guerras mundiales, holocaustos, crisis globales y el apogeo de la industrialización.

Un escenario dividido en dos que claramente separa a las protagonistas -que nunca llegan a tocarse ni a tratarse directamente- al fondo y a cada lado puertas que reflejan simbólicamente a ambos personajes, y cubos que mutan funcionalmente; conforman una propuesta escénica que apunta a la utilización de un espacio definido por el director como “esencial” sustentado en formas geométricas básicas. Esa búsqueda de la reducción también se evidencia en el elenco, cuyo virtuosismo le permitió a González dejar en seis actrices el desdoblamiento de toda una gama de personajes y tiempos que juegan a lo largo de la historia. La puesta en escena hurga en el carácter épico de la obra nutriéndose de lo brechtiano y del expresionismo.

Verónica Arellano en la piel de Madame Rubinstein y Valeria Castillo como la Señorita Arden, flanqueadas por Irabé Seguías, Mariana Alviárez, Jennifer Morales e Ysandra González conforman la troupé femenina que hasta el próximo 02 de mayo en la Sala del Teatro San Martin, estarán librando esta guerra de labiales que definió una época, reinventó el concepto de lo femenino, y le dió al mercadeo moderno las bases de lo que es. ¡Hay algo no tan frívolo detrás de las cremas antiarrugas!

Columna publicada el 27/04/2010 en el diario "El Nuevo País"

"Bicentenario"

El “Bicentenario” es el tema del momento y no es para menos. Dejando a un lado las pasiones políticas que de lado y lado pujan por arroparse con la interpretación de esta fecha que más se ajuste a sus gustos e intereses; lo cierto es que alcanzamos una celebración histórica. Como es de esperarse, desde hace rato vienen rodando por ahí representaciones teatrales alusivas a esta fecha patria. Por ejemplo, la pieza “Bicentenario 200” a cargo de la agrupación “Teatro Itinerante” ha estado girando en diversos espacios públicos de la capital, mostrando una representación de los hechos reales que aquel 19 de abril de 1810 azuzaban las todavía descongestionadas calles del centro de Caracas. Calles éstas que además de albergar las manifestaciones políticas de la sociedad colonial servían también de escenario para las representaciones teatrales de la época.

Por aquellos años la actividad teatral estaba fuertemente signada por rasgos políticos y religiosos; era practicamente un instrumento ideológico del poder, de ostentación de las clases altas y de evangelización de la iglesia. Aunque en las plazas se reunían las distintas clases sociales a disfrutar de los espectáculos, la organización de éstos la compartian las grandes familias y los militares: los pardos actuaban y de los comandantes salían las iniciativas. Por supuesto, al no existir los medios de entretenimiento actuales, el teatro se erigía como el esparcimiento por excelencia, y convocaba grandes cantidades de público.

El Teatro Coliseo fue el primero construido en Caracas, hecho que hay que agradecerle al Gobernador Manuel González de Navarra quién lo pagó de su propio bolsillo, y estaba situado entre las esquinas de Conde y Carmelitas. Tenía un aforo de 1500 personas, la entrada costaba un real y si quería una silla, pues vaya y pague otro real. En sus instalaciones actuó la primera actriz venezolana de que se tiene conocimiento: Ana María Pinelo, nativa de La Guaira. Las funciones eran a las ocho de la noche (igual que hoy, mire usted) y regían para la época ciertas normas inquebrantables: hacia 1793 se establece la separación en el patio entre hombres y mujeres, luego el Ayuntamiento en 1798 dicta que nadie podrá usar sombrero durante la representación. Tampoco se podía gritar durante la función, y mucho menos a los actores, asi se equivocaran. En los palcos, de uso exclusivo para los mantuanos, la cosa era más relajada, pudiendo juntarse hombres y mujeres, y quedarse con su sombrero puesto si les daba la gana. Luego del 19 de abril los patriotas asumieron el control de las actividades teatrales.

El Teatro Coliseo fue destruido por el terremoto de 1812 y quedaron suspendidas sus actividades durante la Guerra de Independencia. En lo sucesivo las representaciones dramáticas fueron en cierta medida sustituidas por actos cívicos y políticos. ¡Me suena, me suena!


Columna publicada el 20/04/2010 en el diario "El Nuevo País"

martes, 27 de abril de 2010

"Matar a Cupido"

A Cupido lo conocemos como el dios del amor, representado por un rozagante muchachito de mejillas sonrojadas, cabellos rulos, alitas y carcaj a la espalda, cubierto solo por un pañal de tela; y cuya principal diversión es andar lanzándole flechas a los transeúntes desprevenidos que una vez alcanzados sucumbirán a las mieles del sentimiento. Esta representación que tiene su origen en la época helenística y de evidente furor en el Renacimiento se ha mantenido casi intacta hasta nuestra actualidad, siendo aún protagonista de cuanto souvenirs referidos al enamoramiento encontremos. Sólo hay que ser de este tiempo para entender que una representación tan ligera del amor, pues, como que no… ¿verdad? Una revisión contemporánea del símbolo es lo que propone el coreógrafo español Yoshua Cienfuegos con la puesta en escena de “Matar a Cupido”, que el próximo jueves 15- y en estreno mundial- abre el Ciclo Danza Contemporánea 2010 de la Fundación Compañía Nacional de Danza en la Sala Anna Julia Rojas de UNEARTE.

El proyecto nace de una línea de investigación que el coreógrafo inicia con su compañía “Cienfuegos Danza”, originaria de la más que española ciudad de Valencia, hace más de un año y en la que procura un nuevo lenguaje dancístico. “Matar a Cupido” habla sobre las emociones desde un movimiento especialmente ágil, que busca el vértigo. Ésta Cupido (aquí es representada por una mujer) es una sobreviviente, una figura que lucha y se niega a la sumisión. Estéticamente Cienfuegos apuesta por un espacio vacío en el que el volumen escenográfico recae en los propios bailarines. La música, original de la compositora israelí Rali Margalit, aporta el carácter onírico a un ambiente de colores neutrales en el que prevalece el negro y el marrón. Contemporaneidad es el sustantivo que marca la revisión que de los conceptos del amor hace esta pieza.

Aunque este es su estreno mundial como tal, fragmentos de la obra han sido representados anteriormente en algunos festivales, haciéndose merecedora de varios premios en España e Italia. Cienfuegos viene a sumarse a un grupo de coreógrafos de renombrada trayectoria internacional que la FCND ha invitado para el desarrollo de proyectos coreográficos en el país, y cuyas piezas quedan luego como repertorio de la Compañía. Como parte del programa de esa noche, y por la casa, la pieza “Momentos Hostiles” de Luz Urdaneta completará este recital de danza contemporánea que con entrada libre se podrá disfrutar del 15 al 17 de abril a las 07:00 pm.

Columna publicada el 13/04/2010 en el diario "El Nuevo País"

lunes, 26 de abril de 2010

"Auge y Caída de la Ciudad de Mahagonny"


Mahagonny” es una versión moderna de Sodoma o Gomorra. Es una ciudad ficticia, con vicios reales, muy reales. Alcohol, juegos, sexo, corrupción y libertinaje. Nació en la imaginación del dramaturgo alemán Bertold Brecht quién la ubicó en el desierto de Alabama, Estados Unidos, mucho antes de que Las Vegas fuese ideada (¿premonición talvez?), y la presentó al mundo en forma de ópera en 1930 con la música de su eterno colaborador Kurt Weill bajo el título de “Auge y caída de la ciudad de Mahagonny”. La lacerante crítica política y social que exponía la obra no le gustó nada al régimen nazi. Fue prohibida, y sus elementos destruidos. No se volvería a representar sino después de finalizada la II Guerra Mundial.

En la obra, tres malvivientes, amos de la estafa y la prostitución fundan en mitad del desierto una ciudad sin reglas y hasta allí acudirán desde las grandes metrópolis, los hombres y mujeres hambrientos de desatar sus instintos. Cuatro amigos que han hecho fortuna como taladores en Alaska (probablemente un guiño del autor a la película de Chaplin “La quimera del oro”) buscarán la felicidad en este paraíso de la depravación y se gastarán hasta el último centavo en los caminos del exceso. Pero como a toda ciudad, o mejor dicho, como a todo espacio habitado por humanos, le sobrevendrá el caos, la inconformidad, la crisis.

La agrupación Séptimo Piso, bajo la dirección general de Dairo Piñeres decidió adentrarse en estos bajos fondos y llevar a escena una versión moderna de esta ópera Brecht-Weill. Desde el pasado 25 de marzo y hasta el próximo 11 de abril, en la Sala Rajatabla se abrirán las puertas de la “ciudad de las redes” para mostrar este clásico que cuestiona al hombre en sus ambiciones y a las sociedades industriales en sus valores. La puesta en escena apunta a la estridencia del “dark” repleta de cuero negro, metal, hebillas, botas militares, encajes y música pesada. Así, desde el principio y hasta la resolución de la pieza, el espectador se ve bombardeado visual y auditivamente con una estética sólida y atractiva; si bien parece prevalecer lo que se “ve” por encima de lo que se “percibe”, lo que por momentos le resta claridad a la historia sobreponiendo la hiperestimulación a la reflexión.

Un elenco joven y arrojado da vida a esa jungla de personajes que pululan cuasi zombies, embobados por la ilusión de lo prohibido, son ellos: Alexander Rivera, Carlos Díaz, Moisés Berroterán, Jesús Miguel Das Merces, Janset Rojas, Javier De Vita, Kevin Jorges, Juan Pablo García, Melissa Inojosa, Josmary González, Patricia Romero, Karla Martínez, Tatiana Blanco, Vanessa Vásquez, Giovanny Duran, Daniel Torres, Julio Riobo, Héctor Duran, y Michael Vega.

Las puertas, las botellas y las piernas están abiertas de jueves a sábados a las 08:00 pm y los domingos a las 06:00 pm. ¿Se atreve a dejarse seducir por esta ciudad retorcida?

Columna publicada el 06/04/2010 en el diario "El Nuevo País"

jueves, 22 de abril de 2010

"Día Mundial del Teatro"

Luego del fin de la II Guerra Mundial, un mundo convulsionado se vio en la necesidad de buscar caminos para su reconstrucción física y moral. En ese marco, los hombres y mujeres del teatro veían en su arte una vía para la solidaridad y la comprensión. Es así como de la mano de la UNESCO nace el Instituto Internacional de Teatro (ITI) con sede en París en 1948, como un organismo capaz de unir lazos entre los hombres de teatro de todas partes del mundo. Luego, en 1961 durante su noveno congreso un delegado de Finlandia propone al ITI la creación del Día Mundial del Teatro y se escoge el 27 de marzo como tal, debido a que la fecha coincidía con la inauguración del “Festival de Teatro de las Naciones ITI-UNESCO” en el que se daban cita grupos de todos los países. Desde entonces, alrededor del orbe agrupaciones profesionales y amateurs, entes públicos y privados, dramaturgos, actores, directores, productores, diseñadores, técnicos; todos, todos los que hacen vida inspirados por Melpómene (musa de la Tragedia) y Thalía (musa de la Comedia) se unen en una gigantesca fiesta escénica para reivindicar el papel fundamental que dentro de las sociedades juega el teatro desde hace miles y miles de años.

Con ese motivo, en cada conmemoración recae sobre alguna personalidad del mundo teatral internacional el privilegio de redactar un mensaje o manifiesto, que será leído y escuchado ese día y antes de cada función por todo teatrero que se precie alrededor del mundo. Esa es la gran torta sin velitas de la que todos los hombres y mujeres, hijos de Baco, compartimos un pedazo, y en esta ocasión a la actriz británica Judi Dench le tocó el privilegio de hornearla. (Si el nombre no le suena, seguro la identificará como “M”, la jefa canosa y temperamental en las películas de James Bond desde Golden Eye hasta acá.) La ganadora del Oscar, del Tony, del BAFTA y del Globo de Oro –humildemente- enfatizó en el mensaje de este año el carácter unificador que el teatro tiene para las culturas, y recalcó asimismo su habilidad para entretener, educar e informar. “El teatro – escribe Dench- tiene la habilidad de hacernos sonreír, de hacernos reír, pero también tendría que hacernos pensar y reflexionar”.

“Tendría”, dice, y allí -digo yo- la utilización del verbo no puede ser más definitiva. El teatro, el verdadero teatro, “tiene” que ser un vehículo para la reflexión. Y no importa si ese vehículo se desplaza sobre risas o lagrimones, sobre profundas disquisiciones filosóficas o simple verborrea satírica; lo esencial es que el arte escénico no pierda espacios ante la evasión y la ramplonería.

¡Feliz Día Mundial del Teatro!

Columna publicada el 30/03/2010 en el diario "El Nuevo País"

"Venezuela gûele a oro"

Y bien, una nueva promoción de Licenciados en Teatro del programa PROFESER de la Universidad Nacional Experimental de las Artes, llegó a su punto de cuaje con la puesta en escena de su Montaje Profesional en la Sala Anna Julia Rojas. Cuatro funciones, del 18 al 21 de marzo, que sirvieron para confrontar con el público la conjugación de esfuerzos que los graduandos de las menciones de Actuación, y Gerencia y Producción Teatral, realizaron en pro de un producto final que logró hacer reír y reflexionar. “Venezuela güele a oro” (sí, con “g”), sainete escrito a cuatro manos por Andrés Eloy Blanco y Miguel Otero Silva, fue la pieza escogida para la culminación de este recorrido académico; y Juan José Martín el director encargado de darle forma y vida. La obra, estrenada originalmente en 1942 en la arena del Nuevo Circo, recrea la historia de un trío de norteamericanos que llegan a estas tierras con la intención de comprobar los rumores mundiales que dicen que el olor a oro es constante por estas calles. Como guías turísticos un grupo de personajes pintorescos, estereotipos del gentilicio, les llevarán a conocer de primera mano nuestros “miriñaques, nuestros avances fulminantes y nuestras retiradas estratégicas”.

En tono de farsa surrealista, a lo largo de diez escenas, la obra refleja la esencia de nuestra idiosincrasia, que frente a los ojos de los ilustres visitantes puede resultar a veces inenarrable. La Venezuela de los años 40, pujante por el avance ya desbordado de la industria petrolera, aparece expresada en las líneas de un texto que el director buscó contextualizar a la época actual, manteniendo sin embargo, los modismos y referentes históricos originales que sirvieron a los autores para realizar una sátira de su tiempo. No le costó mucho trabajo a los espectadores darse cuenta que la vigencia de la obra está presente todavía hoy, casi setenta años después de su aparición. Las triquiñuelas de un país embobado por la riqueza petrolera, sus vicios, su política (y políticos), su desigualdad, pero también su humor con sabor a vulgo topocho, han cambiado de ropa y peinados, pero no de angustias. En esencia seguimos siendo los mismos, seguimos sufriendo los mismos vicios, vicios que el teatro estará siempre dispuesto a reflejar para ver si alguna vez nos deslastramos de la modorra y avanzamos.

Como nota nostálgica, ésta es la última promoción de Licenciados del PROFESER, programa creado en el extinto Instituto Universitario de Teatro para darle título a aquellos profesionales con más de cinco años de experiencia. Ahora con UNEARTE nuevos rumbos se esperan en la formación del profesional de las artes. escénicas y musicales ¡Felicidades Licenciados!

Columna publicada el 23/03/2010 en el diario "El Nuevo País"

"La Noche de las Tríbadas"

August Strindberg (1849-1912), el escritor, es conocido como uno de los autores fundamentales del teatro universal. August Strindberg, el hombre, fue conocido por su tendencia esquizofrénica, sus polémicas públicas y su marcada misoginia. Tres rotundos fracasos matrimoniales y el carácter abiertamente antifeminista que se puede advertir con facilidad en su trabajo literario atestigüan la particular visión que el dramaturgo sueco tenía de lo femenino.

Hoy, ya enzalzado como un indiscutible ícono cultural, el genio de Strindberg es abordado por su paisano Per Olov Enquist en “La noche de las tríbadas” pieza publicada en 1975 y que se ha convertido en la obra en lengua sueca más representada y traducida en el mundo.En ella Enquist aborda la figura del padre del teatro sueco para diseccionarla entre sus complejos y virtudes mediante una historia que reúne en el ensayo de una de sus obras al personaje de Strinberg, a su segunda esposa Siri Von Essen, al actor Vigo Schiwe y a Marie David expresa defensora de la libertad femenina y a quién Strindberg acusa de ser la amante de su mujer.

El constante conflicto que resulta del choque entre la fuerza liberadora de la mujer y el torcido sexismo del escritor, es llevado a escena por primera vez en nuestro país por la gente de Hebu Teatro, bajo la dirección de Costa Palamides. La propuesta escénica se une al texto en la desmitificación de Strindberg y sin intenciones moralistas desnuda a un personaje profundamente humano asediado por sus demonios interiores. En contraparte, la figura femenina emerge enérgica en sus aspiraciones pero sin que estemos hablando acá de manifiesto feminista alguno.No hay panfleto, hay verdad. La puesta en escena, que en principio rescata el necesario teatro de texto; es cuidadosa en los detalles, dosifica el drama y el humor, y juega con la contención de las emociones. El quirúrgico trabajo actoral de Ludwig Pineda (Strindberg), Diana Volpe (Siri Von Essen), Diana Peñalver (Marie David) y Elvis Chaveinte (Viggo Schiwe) no permite la indiferencia y sostiene una acertada dinámica de tensión -distensión que permite al espectador asimilar un texto de marcado carácter psicológico.

La temporada fue estrenada en el Espacio Plural del Teatro Trasnocho el pasado 22 de enero (que coincidencialmente es la fecha aniversario del nacimiento de Strindberg) y se extenderá hasta los primeros días de abril los viernes y sábados a las 09:00 pm y domingos a las 07:00 pm. Y si todavía se está preguntando qué quiere decir “tríbadas”, pues es una palabra de origen griego – ¿cuando no?- que significa “lesbianas”.

Columna publicada en el diario "El Nuevo País" el 16/03/2010